sábado, 27 de mayo de 2017

Tras ser despedida, una española triunfa con una ‘startup’ de cuentos personalizados


La publicista Cristina Rodríguez funda 'Mumablue', una idea original con la que ha vendido ya 35.000 ejemplares

Cristina Rodríguez es publicista y ejercía como tal. Incluso estaba valorada en su empresa, donde la iban a ascender. Todo fluía hasta que dijo que iba a ser madre. Entonces no solo se quedó sin ascenso, sino que también fue despedida. Aquella circunstancia desagradable, sin embargo, se ha convertido en “una gran suerte” en su vida y en su carrera profesional. Como gran consumidora de cuentos infantiles, se lanzó a fundar junto a Manuel Córdoba, Mumablue, una plataforma en línea que permite personalizar cuatro cuentos infantiles con el nombre de un niño y la configuración de un avatar de gran similitud con el menor. Desde 2015, la plataforma ha vendido ya unos 35.000 ejemplares.
“Para mí fue como quitarme la venda de los ojos. Me di cuenta de que la valoración no era real, sino únicamente coyuntural, ya que valorar a una trabajadora en función de su baja maternal no solo es injusto, también es cortoplacista y perjudicial para la propia empresa”, afirma. Para la emprendedora canaria ser madre te da “una razón contundente para no mirar atrás y luchar sin medida. Y a pesar del cansancio, también despierta la creatividad", añade.  “Los padres estamos cada vez más informados y sabemos los enormes beneficios que tiene leerles cuentos a nuestros hijos y que estos sean de calidad”, afirma Rodríguez. Para esta emprendedora canaria la lectura es una forma “de hacer familia, de pasar un momento mágico” con los hijos. También una herramienta con la que hacer frente a la atracción de la tecnología, de las tabletas y los smartphones:
“Cuando damos un dispositivo electrónico a nuestro hijo de alguna forma lo alejamos de nuestro lado, sin embargo, la lectura nos acerca a él. Y no tiene contraindicaciones”. Además,"los cuatro cuentos personalizables difunden valores de confianza, amistad, creatividad, empatía o tolerancia y se atreven con temas delicados como es el del acoso escolar".
Para Rodríguez, las historias son precisamente una de las razones fundamentales por las que mejor les ha funcionado el boca a oreja, las recomendaciones entre particulares que les han llevado a alcanzar las cifras que hoy manejan. Opiniones positivas que pueden verse en su página web, plagada de comentarios de felicitación y agradecimiento escritos por clientes satisfechos: “Soy una gran consumidora de cuentos infantiles y sé que las historias son lo principal. Sin una gran historia no se trabaja el desarrollo tremendamente complejo que tiene cada libro Mumablue”, reflexiona. El precio oscila sobre los 30 euros.
Con esas historias infantiles que dan forma a Mumablue, Rodríguez sueña con conquistar el mundo, al menos el editorial, y con colarse en la casa de familias de todo el planeta “para incentivar la lectura en los más pequeños, para que los padres consigan apartar a sus hijos de las tabletas y los móviles y creen momentos de familia, una forma fantástica para que los niños se enamoren de la lectura y se enganchen a ella de por vida”. Para alegría de un mercado editorial necesitado de nuevos lectores. Y lo está consiguiendo.
La startup ha dado el salto internacional y ya personaliza libros en diferentes idiomas y los envía a muchos países del mundo. “Ha sido complejo entender cada mercado por separado y tratar a cada uno de forma distinta, pero estamos muy satisfechos de haber iniciado la expansión internacional porque la acogida ha sido muy buena y el feedback de los clientes de otros países está siendo muy positivo”, afirma. Prueba de ello es que hoy el 60% de las ventas se producen fuera de España, especialmente en Estados Unidos y Francia. ¿Alguna explicación a este dato? “En España todavía cuesta que la gente vea un libro como un estupendo regalo de cumpleaños. En ocasiones parece que si regalamos un libro a un niño, estamos regalando poco. Queda mucho por hacer”, responde.
La aventura de Mumablue comenzó en septiembre de 2015. Para finales de 2016 ya habían vendido 20.000 ejemplares. Apenas cinco meses después ya van por 35.000. No es de extrañar que cuando le preguntamos por sus sueños para Mumablue conteste que “conquistar el mundo”. Para la cofundadora el elemento fundamental de este éxito es que el niño se ve representado en todas y cada una de las páginas del cuento, “no solo con su nombre, sino a través de un avatar de gran similitud. Ya no es otro personaje el héroe y protagonista que resuelve los conflictos sino que es el propio niño”.
Hoy afirma que tiene “más flexibilidad” para conciliar y no perderse eventos importantes de sus hijas, en gran medida porque es de las que piensa que “no se es más eficiente cuantas más horas pasas en la oficina”. En ese sentido, explica que en Mumablue dan “mucha prioridad” a la creatividad, una creatividad que precisa de “tiempo para oxigenarse. En muchas startups te venden la idea de que hay que trabajar día y noche sin descanso y "yo discrepo”.

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